viernes, 12 de junio de 2009

Conceptualización de los TEL

Dentro de un contexto histórico, se puede señalar que existen tres principales fundamentos a la explicación sobre las dificultades de aprendizaje, referida a los trastornos del lenguaje, entre las que se destaca la perspectiva mística, científica y humanitaria. En primera instancia las explicaciones místicas, consideran a la conducta anormal como el producto de posesiones de espíritus demoníacos, concepción que prevaleció durante la prehistoria y la edad media. Sucesivo a esto, surgió el modelo científico, que enfatiza en la búsqueda de causas naturales como desequilibrios biológicos, procesos inadecuados de aprendizaje o estresores emocionales, para explicar la gama de trastornos, estableciendo que esta concepción tuvo su origen en culturas antiguas como Grecia y Roma, predominando desde el siglo XIX. Finalmente, las explicaciones humanitarias, entienden las alteraciones de los sujetos como el resultado de condiciones de crueldad, de no aceptación o de pobreza, la cual surgió durante los movimientos de reforma en el siglo XVIII y aún evidente en las sociedades contemporáneas (Halgin, 2003).

Al referirse al concepto de alteraciones lingüísticas, se establece una gran diversidad de trastornos que la componen, sin embargo, para el efecto de una revisión teórica más profunda y acabada, se tomó como referencia aspectos lingüísticos, psicológicos y sociales del sujeto, los cuales se abordaron como eje central dentro de la revisión de los trastornos específicos del lenguaje (TEL).

Durante el desarrollo evolutivo del niño existe un periodo crítico para adquirir el lenguaje, muchas veces esta adquisición se ve afectada o entorpecida, pero esto no se puede atribuir a ninguna patología. Por lo tanto, el trastorno específico del lenguaje (TEL) se entenderá como, un inicio tardío o un desarrollo enlentecido del lenguaje oral, el que no se explica por un déficit sensorial o motor, por deficiencia mental, por trastornos psicopatológicos con trastornos masivos del desarrollo, por deprivación socioafectiva, ni por lesiones o disfunciones cerebrales evidentes. Por lo tanto, se puede inferir que el término TEL es utilizado para diagnosticar a niños que desarrollan aspectos selectivos de su lenguaje nativo en forma lenta, limitada y de manera desviada, cuyo origen no se debe a la presencia de causas físicas o neurológicas demostrables (Alessandri, 2005).

Desde otra perspectiva, según la ASHA (American Speech- Language- Hearing Association, 1980), los TEL, pueden entenderse como: “[…] Un trastorno de lenguaje es la anormal adquisición, comprensión o expresión del lenguaje hablado o escrito. El problema puede implicar a todos, uno o alguno de los componentes fonológico, morfológico, semántico, sintáctico o pragmático del sistema lingüístico. Los individuos con trastornos del lenguaje suelen tener problemas de procesamiento del lenguaje o de abstracción de la información significativa para el almacenamiento y recuperación por la memoria a corto plazo”.

Como puede apreciarse por la definición, los trastornos específicos del lenguaje no constituyen una categoría clínica como una categorización global, sino que se trata de un conglomerado de subcategorías o de subgrupos con posibles factores causales diferentes. En la actualidad el problema se aborda desde la heterogeneidad de la población del TEL (Mendoza, 2001).

No hay comentarios:

Publicar un comentario