viernes, 12 de junio de 2009

ALTERACIONES LINGÜÍSTICAS

Lenguaje

Según Chomsky se entiende lenguaje como: “[…] un conjunto finito de reglas que permiten generar infinitas oraciones” (1957), existiendo para él un fuerte vínculo entre el lenguaje y la mente, ya que el lenguaje es una característica exclusivamente humana y evidencia procesos psicológicos altamente desarrollados en la especie, es por ello que plantea que […] “en vista de la complejidad de este logro y de su carácter único en el hombre, resulta natural suponer que el estudio del lenguaje contribuye significativamente a nuestro conocimiento de la naturaleza de la mente humana y de su funcionamiento.” (Chomsky, 1978).
Conceptualización de los TEL

Dentro de un contexto histórico, se puede señalar que existen tres principales fundamentos a la explicación sobre las dificultades de aprendizaje, referida a los trastornos del lenguaje, entre las que se destaca la perspectiva mística, científica y humanitaria. En primera instancia las explicaciones místicas, consideran a la conducta anormal como el producto de posesiones de espíritus demoníacos, concepción que prevaleció durante la prehistoria y la edad media. Sucesivo a esto, surgió el modelo científico, que enfatiza en la búsqueda de causas naturales como desequilibrios biológicos, procesos inadecuados de aprendizaje o estresores emocionales, para explicar la gama de trastornos, estableciendo que esta concepción tuvo su origen en culturas antiguas como Grecia y Roma, predominando desde el siglo XIX. Finalmente, las explicaciones humanitarias, entienden las alteraciones de los sujetos como el resultado de condiciones de crueldad, de no aceptación o de pobreza, la cual surgió durante los movimientos de reforma en el siglo XVIII y aún evidente en las sociedades contemporáneas (Halgin, 2003).

Al referirse al concepto de alteraciones lingüísticas, se establece una gran diversidad de trastornos que la componen, sin embargo, para el efecto de una revisión teórica más profunda y acabada, se tomó como referencia aspectos lingüísticos, psicológicos y sociales del sujeto, los cuales se abordaron como eje central dentro de la revisión de los trastornos específicos del lenguaje (TEL).

Durante el desarrollo evolutivo del niño existe un periodo crítico para adquirir el lenguaje, muchas veces esta adquisición se ve afectada o entorpecida, pero esto no se puede atribuir a ninguna patología. Por lo tanto, el trastorno específico del lenguaje (TEL) se entenderá como, un inicio tardío o un desarrollo enlentecido del lenguaje oral, el que no se explica por un déficit sensorial o motor, por deficiencia mental, por trastornos psicopatológicos con trastornos masivos del desarrollo, por deprivación socioafectiva, ni por lesiones o disfunciones cerebrales evidentes. Por lo tanto, se puede inferir que el término TEL es utilizado para diagnosticar a niños que desarrollan aspectos selectivos de su lenguaje nativo en forma lenta, limitada y de manera desviada, cuyo origen no se debe a la presencia de causas físicas o neurológicas demostrables (Alessandri, 2005).

Desde otra perspectiva, según la ASHA (American Speech- Language- Hearing Association, 1980), los TEL, pueden entenderse como: “[…] Un trastorno de lenguaje es la anormal adquisición, comprensión o expresión del lenguaje hablado o escrito. El problema puede implicar a todos, uno o alguno de los componentes fonológico, morfológico, semántico, sintáctico o pragmático del sistema lingüístico. Los individuos con trastornos del lenguaje suelen tener problemas de procesamiento del lenguaje o de abstracción de la información significativa para el almacenamiento y recuperación por la memoria a corto plazo”.

Como puede apreciarse por la definición, los trastornos específicos del lenguaje no constituyen una categoría clínica como una categorización global, sino que se trata de un conglomerado de subcategorías o de subgrupos con posibles factores causales diferentes. En la actualidad el problema se aborda desde la heterogeneidad de la población del TEL (Mendoza, 2001).

Tipología de los TEL


Según la clasificación del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV TR), establece que los trastornos que afectan el habla o el lenguaje, están agrupados dentro de una clasificación general denominada trastorno de la comunicación, la cual incluye trastorno del lenguaje expresivo, trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, trastorno fonológico, tartamudez y trastorno de la comunicación no especificado.


Desde otra vertiente conceptual de los trastornos específicos del lenguajes (TEL), se puede establecer que existe otro criterio para clasificar las alteraciones lingüísticas, propuesta por Rapin y Allen (1988), la cual se refiere a la categorización semiológica la que establece los siguientes criterios:

1.-Trastornos de la vertiente expresiva; del que se desprende la dispraxia verbal y el trastorno de la programación fonológica.

2.- Trastornos que afectan la comprensión y la expresión; del que se desprende la agnosia auditivo-verbal, déficit fonológico-sintáctico y déficit mixto receptivo- expresivo.

3.-Trastornos del proceso central de tratamiento y de la formulación; el cual agrupa el déficit semántico- pragmático y el déficit léxico-sintáctico.
Etiología de los TEL

En la actualidad se han realizado diversos estudios para establecer las causas de los trastornos específicos del lenguaje, los que se ven limitadas por la falta de un sistema de clasificación que incluyan las diferentes variabilidades de estos trastornos. A pesar de los diferentes estudios y avances científicos, aún no se establece con claridad los factores etiológicos que interactúan en este trastorno, además se debe considerar que estos factores dependen directamente del tipo de individuo estudiado. Además se debe tener presente múltiples causas que tiene un importante vinculación con el medio social en que se desarrolla el niño, como un medio social poco estimulante y factores afectivos referido a la sobre protección por parte de los padres hacia el niño (Crystal, 1983).

Es así como el desconocimiento de la causa o causas que originan esta dificultad en el desarrollo normal del lenguaje y la actual sospecha de que son varios los factores que intervienen en la aparición de este, es preciso que se realice una definición por exclusión, la única especificidad de este trastorno apunta a un aspecto predominante que es el lenguaje, donde se encuentran comprometidos distintos niveles como el fonológico, el morfosintáctico, el semántico, y/o pragmático, los que se alteran de mayor o menor grado dependiendo de la gravedad del trastorno (Cárdenas et. al, 2004).

En la actualidad se presentan una variedad de hipótesis que intentan explicar de diversos puntos de vista, la o las causas de los TEL, dentro de este grupo se encuentra las teorías conductistas, innatista y modular, las que describirán a continuación.

En primer lugar la teoría conductista, considera que el lenguaje es una conducta aprendida, la que se realiza mediante adaptaciones y asociaciones entre estimulo y respuesta, lo que no se lograría satisfactoriamente en los niños con TEL, gran responsabilidad de esto se atribuye al ambiente, el cual actuaría como mediador de los aprendizajes de los sujetos (Mendoza en Cárdenas, 2004).

Otra teoría relacionada a la anterior, es el enfoque de la interacción social, la que relaciona el desarrollo del lenguaje a la interacción entre la actividad mental y el medio ambiente, lo que se refiere especialmente entre la relación madre o cuidador y el niño, es así como el lenguaje se debe adquirir en situaciones concretas de uso de este y el intercambió comunicativo, es por ello que los trastornos específicos del lenguaje, se darían por cualquier desequilibrio, en la interacción existente entre el niño y su medio ambiente inmediato ( Calderón en Cárdenas, 2004).

Por su parte la teoría cognitiva, señala que la cognición es previa al lenguaje, siendo este un mediador por donde los seres humanos expresan su cognición. Es por ello que es necesario un conocimiento del mundo para el desarrollo de estos aspectos, desde este punto de vista, las dificultades que presentarían los niños con TEL, serian las aptitudes cognitivas o sus antecesores, los que se encontrarían descendidos, evidenciándose en las alteraciones semánticas que presentan, las que son fundamental ya que son definidas y reconocidas como el motor del sistema lingüístico (Mendoza, 2001).

Otra explicación que estaría a la base seria la teoría innatista, la que plantea que los principios generales de este sistema semiótico, son innatos y no aprendidos, lo que significa que todos los niños nacen con una potencialidad intrínseca de los aspectos del lenguaje. Es por esto que el desarrollo normal del lenguaje sólo depende del desarrollo de estas habilidades semióticas, lo que se ve directamente influenciado por la maduración de las estructuras orgánicas, que están a la base se este desarrollo. Por tanto, según esta teoría los niños con TEL si disponen de estas capacidades, pero la dificultad está en el desarrollo adecuado de estas características lingüísticas (Mendoza en Cárdenas, 2004).

Por último, la teoría modular postula la existencia de módulos específicos encargados del procesamiento de la información, dentro de estos se encuentra un modulo para la información lingüística, el que está compuesto por subsistemas encargado para cada nivel especifico del lenguaje, como lo son nivel fonológico, sintáctico, pragmático y semántico, por tanto, el compromiso de cada uno de ellos sería el causante de las alteraciones lingüísticas (Cárdenas et. al, 2004).
Características psicológicas de los niños con TEL
Los trastornos del lenguaje, a pesar de ser considerados “específicos”, tienen fuertes vinculaciones con otros cuadros, ya sean el ámbito psicológico (afectivo y cognitivo), en el área lingüística y finalmente en las interacciones sociales.
En primer lugar, se hará referencia a las características psicológicas de los niños con TEL, enfatizando que una de las hipótesis más en boga señala que, las dificultades lingüísticas de estos sujetos estarían dadas por alteraciones en los mecanismos cognitivos subyacentes. Sumado a esto, se puede destacar una serie de hipótesis explicativas de los TEL, entre las que destacan las siguientes; hipótesis del déficit en el procesamiento auditivo, relacionada con la dificultad de los niños con TEL de almacenar información auditiva, por otro lado se encuentra la hipótesis de superficie, referida a la incapacidad de realizar procesamientos de marcas fonológicas inacentuadas, debido a un déficit cognitivo. Finalmente cabe destacar, la hipótesis de las dificultades en la memoria de trabajo fonológica, la cual guarda relación con problemas en la capacidad de la memoria de trabajo, provocando que las representaciones temporales de las palabras, dentro del almacén fonológico, no logren abstraer los rasgos centrales de las mismas, impidiendo por tanto la construcción de las representaciones fonológicas. Esto haría que el niño con TEL, almacene menor cantidad de información, por lo que su procesamiento sería más lento, provocando dificultades en la comprensión y adquisición del vocabulario (Lizana, 2007).

Por lo tanto, una de las explicaciones es que los niños con TEL, tendrían un déficit en la capacidad de procesamiento de la información, es decir, la capacidad para almacenar y procesar información durante la realización de diversas tareas, tanto verbales como no verbales, tales como el razonamiento analógico y especialmente estaría disminuida la capacidad de la memoria de trabajo fonológica y del ejecutivo central.

Lo anterior, hacía referencia a los aspectos cognitivos, de los sujetos con trastornos específicos del lenguaje, sin embargo, el área psicológica también abarca elementos de carácter afectivos, por lo que se puede destacar lo siguiente; a los niños con TEL, se les dificulta el momento de reconocer los estados de ánimo de los hablantes, debido a que sus recursos cognitivos los dirige a aspectos sintácticos y semánticos, dejando de lado rasgos prosódicos. A la base de lo mencionado anteriormente, cabe destacar que en el ámbito escolar los niños con TEL, además de las dificultades en su rendimiento académico, presentan problemas en la convivencia con el resto de sus pares, en la entablación y mantenimiento de conversaciones espontáneas e interpersonales, lo que tiene una fuerte repercusión y un correlato en el desarrollo personal y emocional del niño, ya que se sienten constantemente aislado e incomprendido. Por lo tanto, esta dificultad afecta a la comunicación del sujeto en todos los ámbitos del quehaceres diario (Alessandri, 2005).

Caracterización lingüística de los niños con TEL

Los niños con Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL), pueden presentar variadas características lingüísticas, las que incluyen desde un retraso en la expresión del lenguaje que se evidencia en enunciados cortos, restringidos, dificultades fonológicas y léxico reducido hasta serios problemas comprensivos que afectan de modo importante la interacción comunicativa en diferentes contextos (Álvarez, 2006).

Los individuos con TEL, forman parte de un grupo heterogéneo con distintas sintomatología en el lenguaje, que se pueden manifestar a nivel expresivo y comprensivo. Se puede mencionar que uno de los ámbitos afectados en estos sujetos, es el nivel semántico, ya que presentan un retraso en el aprendizaje de nuevas palabras, conocimiento semántico limitado y además, una vez conocidas las palabras su acceso resulta lento y poco eficaz. También evidencia una diversidad léxica más reducida que sus pares con desarrollo normal del lenguaje (Narbona, 1997).

En relación a la población de niños con TEL se distingue entre niños con trastorno de lenguaje expresivo y niños con trastornos expresivos y receptivos, sin embargo se ha comprobado que algunos niños con alteraciones lingüísticas, a pesar de tener exclusivamente trastornos de lenguaje expresivo, también presentan problemas de comprensión, aunque estos últimos son más leves. Aunque los aspectos positivos y negativos de los perfiles lingüísticos en los niños con TEL, parecieran ser estables a través del tiempo, las fortalezas y debilidades del lenguaje de estos niños, en forma individual, cambian con el tiempo, de tal manera que durante sus años preescolares, estas dificultades de lenguaje se manifiestan en sus contextos conversacionales, y cuando estos niños son mayores, tienen dificultades de comprensión y producción de estructuras literales en el lenguaje oral y escrito. Es así que debido a los déficits verbales y no verbales, en los niños con TEL existe más riesgo de tener fracaso escolar y más problemas con el aprendizaje de la lecto-escritura. Uno de los ámbitos más afectado en los niños con TEL, es el nivel semántico. También evidencian un léxico más reducido que los niños de su edad, puesto que presentan una menor cantidad de palabras aprendidas, además muestran dificultades al recuperar nombres de su memoria de trabajo, por esto cometen más errores durante tareas de nominación (Álvarez, 2006).

En relación a que los niños con TEL evidencian vocabulario más reducido, cuando éstos aprenden nuevas palabras, requieren de la habilidad para asociar el significado con la serie fonética que representa la etiqueta de la nueva palabra, por lo que una reducida habilidad para reconocer elementos significativos en el contexto del aprendizaje de palabras, conllevará a representaciones semánticas empobrecidas y a una defectuosa codificación de la información fonética lo que provoca un reducido léxico. Sin embargo, las dificultades de los niños con TEL, no están referidas al desarrollo conceptual o a la extracción de patrones fonológicos estables, sino que a la construcción de las representaciones fonológicas duraderas en el léxico mental (Álvarez, 2006).

Por otra parte, las representaciones fonológicas para ser almacenadas en el léxico mental son construidas por medio de la abstracción de los rasgos nucleares a partir de las representaciones temporales que ocurren en el almacén fonológico, si éste último está limitado, la forma fonológica duradera no se puede construir. Esto explicaría las dificultades de los niños con TEL para aprender palabras nuevas. Otra característica de estos niños, es que manifiestan una capacidad de procesamiento limitada cuando se le presentan estímulos verbales y no verbales con rapidez, esto indica que el tiempo que estos niños necesitan para procesar la información lingüística sensorial es superior al requerido por los niños con capacidades lingüísticas normales (Narbona, 1997).

Otro nivel en el cual también presentan problemas los niños con TEL es en relación al nivel morfológico, donde las dificultades que presentan estos niños se manifiestan más claramente en la categoría verbal. En general, estos individuos tienen problemas o no realizan adecuadamente las flexiones de tiempo, modo y aspecto, lo que implica que usen pocas formas verbales o a que los procesos de hipergeneralización o sustitución de unas formas por otras se prolonguen durante más tiempo del que suele ser normal. Si este problema no es detectado y tratado a tiempo, puede afectar otras áreas de aprendizaje, especialmente el lenguaje escrito (Álvarez, 2006).
Características del aprendizaje escolar de los niños con TEL

El aprendizaje, es un proceso complejo que involucra el uso de diversos procesos cognitivos superiores como la planificación, monitoreo y comprensión entre otros. En el caso de los sujetos con TEL, en este plano experimentan dificultades que se manifiestan en un retraso en la comprensión del lenguaje oral (aunque la audición esté intacta), una débil comprensión de las nociones verbales abstractas, temporales y espaciales, mientras que otros a su vez, tienen innumerables dificultades para interpretar los estímulos verbales. Por otro parte, estos niños abordan de manera dificultosa y precariamente el lenguaje escrito. Respecto al rendimiento y aprendizaje escolar en esta área del lenguaje escrito, muchas veces son denominados como estudiantes con problemas de aprendizaje, ya que pueden presentar dificultades en la motricidad fina, o para secuencializar u ordenar objetos y signos gráficos como letras y números en un escrito (Narbona, 1997).

De la misma forma, estos sujetos presentan dificultades en tareas verbales, así como también en diversas tareas no verbales. Entre éstas destacan las tareas Piagetanas clásicas como la imaginería mental, seriación y conservación. Existen también tareas de evaluación de hipótesis, en las cuales los niños deben descubrir una regla para la formación de conceptos y su posterior aplicación (Lizama, 2007).

Bajo el marco de las investigaciones e hipótesis explicativas de las dificultades cognitivas en los niños con TEL han surgido diversas propuestas, pero cabe destacar una de ellas, la que explica que en estos niños existiría un déficit en la capacidad de procesamiento de la información, es decir, la capacidad para almacenar la información durante la realización de diversas tareas, tanto verbales como no verbales, como el razonamiento analógico y especialmente estaría disminuida la capacidad de la memoria de trabajo fonológica y del ejecutivo central (Martínez, 2002).

Junto con lo anterior, es frecuente que los niños con TEL presenten dificultades de atención, hiperactividad y retrasos en el aprendizaje. En general, los niños con dificultades expresivas y receptivas del lenguaje van a tener limitaciones para entender el mundo que les rodea, así como para expresar sus deseos y peticiones. Por ello, en los casos graves pueden presentarse problemas de comportamiento, e incluso, agresividad.