Caracterización lingüística de los niños con TEL
Los niños con Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL), pueden presentar variadas características lingüísticas, las que incluyen desde un retraso en la expresión del lenguaje que se evidencia en enunciados cortos, restringidos, dificultades fonológicas y léxico reducido hasta serios problemas comprensivos que afectan de modo importante la interacción comunicativa en diferentes contextos (Álvarez, 2006).
Los individuos con TEL, forman parte de un grupo heterogéneo con distintas sintomatología en el lenguaje, que se pueden manifestar a nivel expresivo y comprensivo. Se puede mencionar que uno de los ámbitos afectados en estos sujetos, es el nivel semántico, ya que presentan un retraso en el aprendizaje de nuevas palabras, conocimiento semántico limitado y además, una vez conocidas las palabras su acceso resulta lento y poco eficaz. También evidencia una diversidad léxica más reducida que sus pares con desarrollo normal del lenguaje (Narbona, 1997).
En relación a la población de niños con TEL se distingue entre niños con trastorno de lenguaje expresivo y niños con trastornos expresivos y receptivos, sin embargo se ha comprobado que algunos niños con alteraciones lingüísticas, a
pesar de tener exclusivamente trastornos de lenguaje expresivo, también presentan problemas de comprensión, aunque estos últimos son más leves. Aunque los aspectos positivos y negativos de los perfiles lingüísticos en los niños con TEL, parecieran ser estables a través del tiempo, las fortalezas y debilidades del lenguaje de estos niños, en forma individual, cambian con el tiempo, de tal manera que durante sus años preescolares, estas dificultades de lenguaje se manifiestan en sus contextos conversacionales, y cuando estos niños son mayores, tienen dificultades de comprensión y producción de estructuras literales en el lenguaje oral y escrito. Es así que debido a los déficits verbales y no verbales, en los niños con TEL existe más riesgo de tener fracaso escolar y más problemas con el aprendizaje de la lecto-escritura. Uno de los ámbitos más afectado en los niños con TEL, es el nivel semántico. También evidencian un léxico más reducido que los niños de su edad, puesto que presentan una menor cantidad de palabras aprendidas, además muestran dificultades al recuperar nombres de su memoria de trabajo, por esto cometen más errores durante tareas de nominación (Álvarez, 2006).
En relación a que los niños con TEL evidencian vocabulario más reducido, cuando éstos aprenden nuevas palabras, requieren de la habilidad para asociar el significado con la serie fonética que representa la etiqueta de la nueva palabra, por lo que una reducida habilidad para reconocer elementos significativos en el contexto del aprendizaje de palabras, conllevará a representaciones semánticas empobrecidas y a una defectuosa codificación de la información fonética lo que provoca un reducido léxico. Sin embargo, las dificultades de los niños con TEL, no están referidas al desarrollo conceptual o a la extracción de patrones fonológicos estables, sino que a la construcción de las representaciones fonológicas duraderas en el léxico mental (Álvarez, 2006).
Por otra parte, las representaciones fonológicas para ser almacenadas en el léxico mental son construidas por medio de la abstracción de los rasgos nucleares a partir de las representaciones temporales que ocurren en el almacén fonológico, si éste último está limitado, la forma fonológica duradera no se puede construir. Esto explicaría las dificultades de los niños con TEL para aprender palabras nuevas. Otra característica de estos niños, es que manifiestan una capacidad de procesamiento limitada cuando se le presentan estímulos verbales y no verbales con rapidez, esto indica que el tiempo que estos niños necesitan para procesar la información lingüística sensorial es superior al requerido por los niños con capacidades lingüísticas normales (Narbona, 1997).
Los niños con Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL), pueden presentar variadas características lingüísticas, las que incluyen desde un retraso en la expresión del lenguaje que se evidencia en enunciados cortos, restringidos, dificultades fonológicas y léxico reducido hasta serios problemas comprensivos que afectan de modo importante la interacción comunicativa en diferentes contextos (Álvarez, 2006).
Los individuos con TEL, forman parte de un grupo heterogéneo con distintas sintomatología en el lenguaje, que se pueden manifestar a nivel expresivo y comprensivo. Se puede mencionar que uno de los ámbitos afectados en estos sujetos, es el nivel semántico, ya que presentan un retraso en el aprendizaje de nuevas palabras, conocimiento semántico limitado y además, una vez conocidas las palabras su acceso resulta lento y poco eficaz. También evidencia una diversidad léxica más reducida que sus pares con desarrollo normal del lenguaje (Narbona, 1997).
En relación a la población de niños con TEL se distingue entre niños con trastorno de lenguaje expresivo y niños con trastornos expresivos y receptivos, sin embargo se ha comprobado que algunos niños con alteraciones lingüísticas, a
pesar de tener exclusivamente trastornos de lenguaje expresivo, también presentan problemas de comprensión, aunque estos últimos son más leves. Aunque los aspectos positivos y negativos de los perfiles lingüísticos en los niños con TEL, parecieran ser estables a través del tiempo, las fortalezas y debilidades del lenguaje de estos niños, en forma individual, cambian con el tiempo, de tal manera que durante sus años preescolares, estas dificultades de lenguaje se manifiestan en sus contextos conversacionales, y cuando estos niños son mayores, tienen dificultades de comprensión y producción de estructuras literales en el lenguaje oral y escrito. Es así que debido a los déficits verbales y no verbales, en los niños con TEL existe más riesgo de tener fracaso escolar y más problemas con el aprendizaje de la lecto-escritura. Uno de los ámbitos más afectado en los niños con TEL, es el nivel semántico. También evidencian un léxico más reducido que los niños de su edad, puesto que presentan una menor cantidad de palabras aprendidas, además muestran dificultades al recuperar nombres de su memoria de trabajo, por esto cometen más errores durante tareas de nominación (Álvarez, 2006).En relación a que los niños con TEL evidencian vocabulario más reducido, cuando éstos aprenden nuevas palabras, requieren de la habilidad para asociar el significado con la serie fonética que representa la etiqueta de la nueva palabra, por lo que una reducida habilidad para reconocer elementos significativos en el contexto del aprendizaje de palabras, conllevará a representaciones semánticas empobrecidas y a una defectuosa codificación de la información fonética lo que provoca un reducido léxico. Sin embargo, las dificultades de los niños con TEL, no están referidas al desarrollo conceptual o a la extracción de patrones fonológicos estables, sino que a la construcción de las representaciones fonológicas duraderas en el léxico mental (Álvarez, 2006).
Por otra parte, las representaciones fonológicas para ser almacenadas en el léxico mental son construidas por medio de la abstracción de los rasgos nucleares a partir de las representaciones temporales que ocurren en el almacén fonológico, si éste último está limitado, la forma fonológica duradera no se puede construir. Esto explicaría las dificultades de los niños con TEL para aprender palabras nuevas. Otra característica de estos niños, es que manifiestan una capacidad de procesamiento limitada cuando se le presentan estímulos verbales y no verbales con rapidez, esto indica que el tiempo que estos niños necesitan para procesar la información lingüística sensorial es superior al requerido por los niños con capacidades lingüísticas normales (Narbona, 1997).
Otro nivel en el cual también presentan problemas los niños con TEL es en relación al nivel morfológico, donde las dificultades que presentan estos niños se manifiestan más claramente en la categoría verbal. En general, estos individuos tienen problemas o no realizan adecuadamente las flexiones de tiempo, modo y aspecto, lo que implica que usen pocas formas verbales o a que los procesos de hipergeneralización o sustitución de unas formas por otras se prolonguen durante más tiempo del que suele ser normal. Si este problema no es detectado y tratado a tiempo, puede afectar otras áreas de aprendizaje, especialmente el lenguaje escrito (Álvarez, 2006).

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